Subir el salario mínimo, más demagogia que beneficio

Subir el salario mínimo, más demagogia que beneficio

Por: La redacción

A partir de 2019 el salario mínimo subió de 88.36 pesos diarios a 102.68 pesos en todo el país, con excepción de la franja fronteriza norte donde subió hasta 176.72 pesos diarios, un 100%, en contraste con el 16.2% general, lo que se considera como un “logro histórico”, pues no había un incremento así desde hace 30 años.

Si el mercado de sueldos y salarios en México operara con base en el llamado “salario mínimo” estaríamos ante algo “histórico”, pero el problema es que el llamado “salario mínimo” sólo sirve en México principalmente para dos cosas: el cobro de las cuotas del IMSS y del INFONAVIT y la fijación de multas gubernamentales.

Es un porcentaje mínimo de empresas de todos los ramos que fija sus sueldos y salarios tomando como referencia el “salario mínimo” oficial.

Esto se puede demostrar yendo a los estratos de salarios más bajos entre la población de la región lagunera y en general de los estados de Coahuila y de Durango.

Un peón agrícola gana en la región un promedio de 200 pesos diarios por una jornada de seis horas diarias, lo que hace un sueldo semanal de mil 200 pesos, lo que era más de dos salarios mínimos de 88.36 pesos de 2018.

Una empleada doméstica gana en la región de 220 a 250 pesos diarios, aunque puede ganar sólo 200 en algunos casos, solo que a diferencia del peón agrícola tiene que gastar al menos 22 pesos diarios en transporte, aunque podría tener el beneficio de no hacer gasto en sus alimentos.

Un operario calificado del ramo de la industria gráfica puede ganar hasta 10 mil pesos mensuales, libres de impuestos, lo que equivalía a casi cuatro “salarios mínimos” diarios.

Si usted lo observa, las multas por infracciones al reglamento de tránsito están fijadas en el “salario mínimo”, así como muchos otros cobros de sanciones gubernamentales, los que se verán incrementados de manera automática.

La práctica más común entre el medio empresarial del país, especialmente en el sector de comercio y de servicios, es dar de alta al trabajador ante el IMSS y el INFONAVIT con un promedio de sólo dos salarios mínimos, por lo que dicho incremento beneficiará la recaudación del IMSS y del ISSSTE en esa proporción del 16.2%, pero no necesariamente beneficiará al trabajador, por el contrario, se incrementará la parte que a éste le corresponde de ese pago del IMSS y del INFONAVIT.

Si un patrón paga un sueldo real a un trabajador de 5 mil pesos mensuales, lo más probable es que seguirá pagándole los mismos 5 mil pesos, sólo que ahora se incrementarán las cuotas mencionadas.

Tomando como referencia los 88.36 pesos del “salario mínimo” vigente hasta 2018, nadie estaba dispuesto a desempeñar un trabajo por dos “salarios mínimos” y ahora, con el incremento, los dos salarios mínimos equivalen a lo que ganan los estratos más bajos en la escala salarial, por lo menos en la región lagunera, que tiene en general un nivel de salarios más bajos que el de otras regiones del norte, bajío y centro del país.

En la franja fronteriza norte, la industria maquiladora de exportación es la base de referencia para el mercado salarial y sus sueldos son bastante más altos que los dos “salarios mínimos” diarios, por lo que muy probablemente el único impacto que tendrá el incremento será el mencionado de subir las cuotas del IMSS y del INFONAVIT.

Desde hace tiempo el “salario mínimo” en México es un concepto obsoleto y rebasado por la economía del país, pues la teoría es que el “salario mínimo”, en términos gubernamentales, es eso: el ingreso mínimo que necesita una familia para cubrir sus necesidades indispensables, lo cual es un disparate si se consideran los 102.68 pesos que tendrá con el “incremento histórico”.

En los Estados Unidos se considera como salario mínimo un pago de al menos 8 dólares la hora para trabajadores no calificados, lo que equivale a 64 dólares diarios (384 dólares semanales si no hay horas extras). Si se hace la conversión de 20 pesos por cada dólar, un trabajador no calificado gana un mínimo de mensual de 30 mil 720 pesos.

El gigante comercial Walmart fue obligado recientemente, por disposición gubernamental, a pagar ese salario mínimo de 8 dólares la hora para trabajos no calificados; aunque en Estados Unidos ordinariamente trabajan dos personas por familia en los estratos sociales más pobres, lo más común que sólo uno de los dos gane un salario tan bajo. Las empleadas domésticas y los peones agrícolas, por dar un ejemplo que haga referencia con nuestra economía, ganan bastante más que 8 dólares la hora.

Debido a la flexibilidad de la ley laboral norteamericana, un trabajador puede trabajar por horas, por turnos, por temporadas, por media jornada, lo que hace mucho más flexible la contratación laboral en beneficio tanto del patrón como del trabajador, ya que una madre de familia puede trabajar una jornada de sólo cuatro, cinco o seis horas para ayudar a la economía familiar o bien, un trabajador puede tener dos empleos al mismo tiempo, algo que no se puede hacer en México, debido a la rigidez de la Ley Federal del Trabajo.

 

UNA CAUSA DE LA INFORMALIDAD

Una buena parte de la razón por lo cual más del 50% de los trabajadores en México están en la economía informal, se debe a lo obsoleto de muchas disposiciones legales en materia laboral y fiscal.

Para un comercio o un prestador de servicios que trabaja desde la informalidad, entrar al sistema hacendario y a la formalidad laboral les representa grandes desventajas y, a cambio muy pocos beneficios reales que, de entrada, los llevarán a ser parte de un terrible mecanismo burocrático en el que no están dispuestos a caer.

Si un negocio tiene a su solo empleado de alta ante el IMSS debe pagar adicionalmente el INFONAVIT, lo que de entrada es algo ya obsoleto, pero si por alguna razón no paga a tiempo esa cuota mensual, en dos o tres días tendrá la visita de un notificador con una multa casi equivalente a lo que se olvidó pagar, pero todavía más: después de ir a pagar la cuota y la multa, tiene que ir a notificar.

Si un dueño de una taquería se da de alta como persona física con actividad empresarial, que sería fiscalmente lo obligado, está metido en un problema. Debe llevar una contabilidad de su negocio cubriendo los requisitos burocráticos, lo que le obliga a formalizar todas sus operaciones, pues debe comprobar todos sus ingresos y egresos, lo cual puede ser imposible en muchos casos, sobre todo en lo que se refiere a insumos, como carne, verduras, tortillas, etc.

Ya capturado por el fisco hay que presentar 12 declaraciones mensuales y una anual.

Si esa taquería, que puede ser muy exitosa, tiene todos sus ingresos y egresos en efectivo, no va a formalizarse ni aunque le lleven arrastrando. Finalmente nadie le puede demostrar cuantos tacos vendió en el mes y cuáles son sus gastos fijos. Todas las ganancias, ya sean mucha o pocas, van directas a su bolsa.

Las leyes hacendarias en México lejos de dar beneficios y facilidades a las personas con oficios libres y microempresas, las han ido endureciendo cada vez más.

Una empresa grande o mediana, ya no se diga una gran corporación, tiene los recursos técnicos para salir lo mejor librados posibles ante el fisco, pero una taquería o un taller mecánico están en un problema que no es pequeño.

En relación a los salarios y a la formalización de las relaciones de trabajo, los ingresos de la mayor parte de la economía informal están muy por encima del nuevo e “histórico” salario mínimo, cuyo incremento es más un acto demagógico que un incremento en el nivel general de los sueldos y salarios que se pagan en el país, los cuales obedecen a otros mecanismos muy distintos y están fincados en factores como la calificación, la productividad, la expansión económica y la competitividad.

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