Pragmatismo rampante: La estrategia panista de cambiarse a MORENA

Pragmatismo rampante: La estrategia panista de cambiarse a MORENA

Por: Álvaro González

El descrédito de los partidos políticos y el distanciamiento de sus clientelas tradicionales parece bastante justificado. Hay tal pragmatismo, que ya es complicado determinar dónde comienza un partido y dónde termina otro.

Jamás había existido en la historia política del país una mescolanza de personajes, ideologías e intereses como la que se da hoy en MORENA. Lo único que parecen tener en común todos estos políticos que ahora ocupan el poder federal y legislativo es girar, incondicionalmente, en torno a la persona de Andrés Manuel López Obrador.

Si ya en campaña MORENA se había convertido en la corte de los milagros, donde cabían dinosaurios priistas, mapaches perredistas, disidentes panistas, tránsfugas de todos los partidos y movimientos conocidos, el PAN, que en teoría está plantado como el primer partido opositor al nuevo gobierno y en la opción de centro-derecha, hoy, a nivel regional y estatal, ha comenzado una fuga de conocidos militantes que se incorporan a MORENA o, todavía más, son invitados.

Un militante panista de trayectoria debe tener bastantes confusiones sobre a qué juega la cúpula que manda en el PAN.

Las cosas comienzan con el llamado superdelegado de MORENA en Coahuila: Reyes Flores Hurtado, quien es un exdirigente del PAN municipal de Torreón y además ex dirigente estatal del PAN en Coahuila.

Si el medio en el que ingresó a la política y en el que fincó su actual posicionamiento es el panismo, resulta bastante explicable que las principales relaciones de Reyes Flores se encuentren al interior de la dirigencia de este partido.

El primero en saltar a MORENA fue José Ángel Pérez, un muy incompetente expresidente municipal de Torreón, que increíblemente se ha convertido en diputado federal morenista, cuando la herencia familiar que ha recibido proviene de la militancia priista de su padre (Alejandro Pérez de la Vega) y su beneficioso periodo como alcalde se lo debe al PAN.

Casi al mismo tiempo, el exregidor panista Ignacio Corona, renunció al PAN, que le acusaba de sostener una relación demasiado cercana con el PRI, y se fue a MORENA, donde le lanzaron como candidato a la presidencia municipal, lo que le permitió volver a quedar como regidor dentro del ayuntamiento de Torreón, pero ahora es cuestionado por los morenistas que dicen ser “históricos”, aunque este partido tenga unos cuantos años de fundado.

Para reforzar su campaña a la gubernatura del estado, el candidato panista, Guillermo Anaya Llamas, hizo un pacto político con Jesús Contreras Pacheco, dueño del Partido Primero Coahuila y priista de la más vieja usanza, quien se había pasado a la UDC; después se sumó al PAN en la campaña electoral de 2017, por lo que Guillermo Anaya le consigue que su hija se convierta en regidora dentro del gobierno de Jorge Zermeño, entre otros beneficios.

Luis Fernando Salazar tiene colocadas al menos a tres personas al interior del cabildo panista de Torreón, además de algunos funcionarios. La intención manifiesta es integrar un nuevo grupo político bajo las siglas de MORENA, pero compuesto por personas venidas del panismo.

Hoy, en la elección del 1 de julio de 2018, Jesús Contreras Pacheco se pasa a MORENA, le gana la elección al PRI, convirtiéndose en el jefe político del municipio de Matamoros, pero sigue conservando sus relaciones con Guillermo Anaya y Jorge Zermeño Infante.

En esta misma elección nacional, el PAN hace una serie de alianzas de lo más extraño e intricado en San Pedro de las Colonias, de tal manera que su candidata Patricia Grado gana la presidencia municipal, pero sus apoyos políticos fueron Juan González, exalcalde priista y Javier Guerrero, excandidato independiente a la gubernatura, pero al mismo tiempo hay relaciones con MORENA.

En medio de semejante revoltura, lo último que hará la nueva alcaldesa será mandar como tal, pues además, para darle el último toque a semejante enredo, ha mostrado tener una capacidad política bastante limitada. Los propios panistas de San Pedro, que no son muchos, se encuentran en una penosa confusión.

 

LA NUEVA CARGADA

Posterior al proceso electoral del 1 de julio, muchos panistas han visto truncarse sus ambiciosas aspiraciones y han brincado a MORENA para tratar de buscar nuevas posiciones políticas.

Este es el caso de Luis Fernando Salazar Fernández, quien, como diputado federal panista y proveniente, desde su familia, de la derecha, se ha pasado a MORENA en busca de la presidencia municipal de Torreón e inclusive de la gubernatura del estado.

No es descartable que para las elecciones de 2020 y 2021, MORENA esté conformada por una camarilla de neopanistas que, habiendo gozado de todos los beneficios del foxismo y del calderonismo, ahora buscan sencillamente seguir colgados de la ubre de poder.

Como miembro del clan que manejaba el PAN estatal desde Torreón, Luis Fernando Salazar tiene colocadas al menos tres personas al interior del cabildo panista de Torreón, además de algunos funcionarios, quienes pueden seguirle en su nueva aventura a través de MORENA.

La intención manifiesta es integrar un nuevo grupo político bajo las siglas de MORENA, pero compuesto por gentes venidas del panismo.

La última incorporación ha sido la de Ulises Hernández Torres, quien es suplente como diputado federal de Luis Fernando Salazar Fernández, el cual lo colocó, durante todo el sexenio de Felipe Calderón, como encargado estatal del RAM y le dio la canonjía de convertir a su hija en regidora dentro del actual cabildo de Torreón.

En este mes de enero, el grupo de neopanistas de  MORENA cabildeó para que Ulises Hernández Torres fuera designado por el gobernador, Miguel Riquelme, como Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado, nada menos que por 15 años.

Pero esto apenas parece haber comenzado. EL PAN, dividido a nivel estatal en al menos dos bandos: el clan de Torreón contra el del centro del estado, está buscando conservar las posiciones de poder que hoy mantiene, para lo cual está evitando la confrontación con MORENA y, para justificar de alguna manera que sigue siendo oposición en Coahuila, se ha enfocado en contra del PRI, desde una posición muy agresiva. MORENA debido a su privilegiada posición a nivel nacional, no parece tener necesidad alguna de asumir una posición contra el priismo, pues el priismo es ahora oposición.

De consolidarse esta tendencia, no es descartable que para las elecciones del 2020 y 2021, MORENA esté conformada por una camarilla de neopanistas que, habiendo gozado de todos los beneficios del foxismo y del calderonismo, ahora buscan sencillamente seguir colgados de la ubre de poder, el problema es que opinan los panistas de convicción y los electores ante este pragmatismo rampante, que no conoce límite ni respecta ideología o doctrina alguna, cuya religión es el acceso al poder.

Una manifestación de este insano proceso se dio en la primera visita de Andrés Manuel López Obrador a La Laguna.

En el evento único y principal, realizado en el teatro Nazas y con acceso controlado por los propios integrantes de MORENA, una parte de la concurrencia fue incitada a abuchear al gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme Solís, lo que motivó que el propio AMLO llamara al respeto y a la civilidad, poniendo personalmente orden en el evento.

En el estrado se encontraba el presidente, el gobernador priista de Coahuila, el gobernador panista de Durango y Jorge Zermeño Infante, alcalde panista de Torreón, el cual recibió, en contraste, más aplausos que el propio presidente, pero viniendo estos de lo que se supone son las fuerzas de MORENA en La Laguna.

La alcaldesa de Gómez Palacio, Leticia Herrera, priista, evitó ir al acto, enviando a su síndico Lorenzo Natera, mientras que la alcaldesa de Lerdo, María Luisa González Achem, que también es priista, se mantuvo discretamente en una butaca de primera fila, pero ellas no estaban dentro de los propósitos del neopanismo morenista.

Al final del evento el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, le presentó al presidente un documento con un listado de peticiones más largo que el que un parvulario les pone a los Reyes Magos. El presidente se limitó a recibirlo y se quedó por ahí en manos de algún asistente.

Fue bastante claro que los panistas, aprovechando esa muy fuerte conexión que va al interior de MORENA, manipularon el evento, pues el gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, neopanista, quien ya va en su tercer año de mandato, no ha hecho casi nada por los municipios laguneros de la parte de Durango, como no sea demagogia y, entre la concurrencia, los morenistas de esos municipios se mantuvieron en perfecto orden y silencio.

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