La promesa de AMLO al campo lagunero

La promesa de AMLO al campo lagunero

Por: Julio César Ramírez

Andrés Manuel López Obrador entusiasmó más a sus seguidores el 26 de abril del 2018 en la Plaza Mayor de Torreón, cuando prometió regresar como presidente electo, antes del 1 de diciembre, a fin de presentar en el mismo lugar un Plan de Desarrollo para La Laguna. No sucedió así. Sin embargo, todavía en los últimos días del año, la espera continuaba. Sus adversarios apostaban, por el contrario, al incumplimiento, al desgaste, a la desilusión social, al fracaso, desde el 2 de julio; otros, al diálogo. ¿Habrá un plan de desarrollo agrícola para el campo lagunero? En dado caso, ¿será un verdadero desarrollo para la población agricultora o significará más dinero y condonaciones para las grandes empresas lecheras y ganaderas que se han adueñado de la agricultura lagunera?

En aquella ocasión de abril López Obrador afirmó que una parte sustancial de su Plan de Desarrollo regional consiste en una política que él denomina el rescate del campo lagunero, sustentada en mayor intervención del Estado y planeación centralizada.

El punto de partida es su palabra comprometida.

Dijo: “Yo les adelanto que voy a regresar a Torreón como presidente electo, este año. Porque les voy a traer, aquí, en esta misma Plaza, les voy a presentar todo el Plan de Desarrollo para la región de La Laguna, aquí. Programa por programa, presupuesto por programa y todo lo que va a significar la inversión del gobierno federal para La Laguna.”

Eso provocó la aclamación de miles de seguidores y resonó en medios de comunicación de la comarca.

“Aquí voy a venir a presentarles ese programa. Y luego, periódicamente, nos vamos a encontrar en todos los municipios, en todos los pueblos, porque le vamos a dar seguimiento a ese programa, para irlo evaluando y que se cumpla todo lo que se va a comprometer en ese Programa de Desarrollo para La Laguna.

“Aquí les digo que vamos a rescatar al campo, vamos a apoyar a los productores de La Laguna: ejidatarios, pequeños propietarios.

“Miren cuál va a ser la política en general. Se los resumo: ya no vamos a seguir comprando en el extranjero lo que consumimos. Vamos ahora a producir lo que consumimos en México. Todo lo que consumimos se va a producir en nuestro país. Ya no se va a estar comprando maíz, frijol, arroz, carne de res, carne de cerdo, leche, gasolinas, todo lo que se compra. Vamos a convertir a México en una potencia económica, porque a pesar de que nos han saqueado por siglos, hay muchos recursos naturales todavía y lo mero principal: un pueblo bueno, un pueblo trabajador. Por eso vamos a sacar adelante al país y desde el sur hasta el norte se van a impulsar las actividades productivas para que el mexicano pueda trabajar y ser feliz donde nació, donde están sus familiares, donde están sus costumbres, donde están sus culturas. Ese es el sueño que tengo, que quiero que se convierta en realidad. Que el que quiera irse se vaya por gusto, no por necesidad.”

“Van a cambiar las cosas, va a ser una correlación de fuerzas distinta a la que hay en la actualidad. Por eso vamos a fijar precios de garantía para los productos del campo. Se les va a dar una compensación, un subsidio, para decirlo con claridad. Porque han satanizado la palabra subsidio. Y en todos los países los gobiernos subsidian a los productores.

“Aquí, de manera irracional, absurda, se dejó sin apoyo a los productores y se les puso a competir con productores del extranjero en condiciones de desigualdad. Por eso va a haber apoyo a los que se dediquen a la agricultura, va a haber apoyo para los productores de leche, va a haber apoyo para los pequeños, medianos empresarios. Y no van a haber en el sexenio aumentos de impuestos en términos reales. Es mi compromiso.

“Desde el punto de vista ecológico, es una sobreexplotación de los mantos acuíferos. Ahora, a los que se les llama pequeños propietarios se les permite tener sus pozos de riego activos las veinticuatro horas del día, todos los días de todo el año; cuando antes, a los productores sociales, a los campesinos, les permitían únicamente cierto volumen de agua, y era cumplido a rajatabla. Entonces, hay también un problema de tipo ecológico, de sustentabilidad. -Luis Manuel de la Cruz

“Le digo a los agrónomos de La Laguna: van a tener de nuevo trabajo en el campo, en ejidos, en los pueblos, va a haber extensionismo agrícola, se va a regresar al campo para impulsar actividades productivas.”

En el discurso añadió: “Le digo a todos los ciudadanos, que no se va a privatizar el agua, y que ya se acabaron las privatizaciones. Se van a ir las privatizaciones a la historia, pero al basurero de la historia. Eso no ha servido.”

Sabido es que el Proyecto de Nación 2018-2024 no hace referencia específica a La Laguna, y que del 2 de julio al 30 de noviembre, la comarca lagunera no fue prioridad para López Obrador, como sí lo fueron el sureste del país, el Istmo de Tehuantepec, la costa del Pacífico y la frontera norte.

 

¿Rescate del campo lagunero?

El gran problema es que en los últimos años, después de la reforma del artículo 27 constitucional, que fue en 1991, en la mayor parte de los ejidos de la región lagunera la gente vendió las tierras, vendió los derechos de agua; la propiedad volvió a ser privada, surgió el nuevo latifundismo.

Tal cambio en la tenencia de la tierra y el agua ocasionó la proletarización del campo lagunero. Pero no nada más proletarización en el sentido de que los antiguos dueños de las tierras, los antiguos ejidatarios, ahora son jornaleros agrícolas, sino también que el campo lagunero ya no genera alimentos; y nada más hay un cultivo totalmente destinado a la industria lechera, a la ganadería; se siembra únicamente forrajes: alfalfas, sorgo, maíces, avenas, según la temporada del año, y todo va a dar a la industria lechera, ganadera.

Quien habla de ese cambio en la tenencia de la tierra y sus consecuencias es Luis Manuel de la Cruz, dirigente del Movimiento Social por la Tierra (MST) en La Laguna, originario de Matamoros, Coahuila, conocedor de la historia y de la política agraria comarcana e integrante de la delegación mexicana que participó en el curso de Teoría Política Latinoamericana “Revolisyon Abya Yala”, organizado por la Escuela Nacional “Florestan Fernandes” y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Gurararema, San Paulo, Brasil.

Prosigue: Eso representa, desde el punto de vista económico, que la riqueza social, lo que generaba la tierra, ahora está en pocas manos.

Y desde el punto de vista ecológico, es una sobreexplotación de los mantos acuíferos. Ahora, a los que se les llama pequeños propietarios se les permite tener sus pozos de riego activos las veinticuatro horas del día, todos los días de todo el año; cuando antes, a los productores sociales, a los campesinos, les permitían únicamente cierto volumen de agua, y era cumplido a rajatabla. Entonces, hay también un problema de tipo ecológico, de sustentabilidad, con la modificación que hubo al artículo 27 constitucional.

No nada más con la modificación, sino también con la serie de condiciones que animaron a los campesinos a vender la tierra y los derechos de agua. Desde el argumento aquel de que iban a ser socios, que se podían asociar con desarrolladores. En el caso de La Laguna, en la ciudad de Torreón.

Básicamente, donde han resistido más es en San Pedro de las Colonias, quizá porque el municipio está demasiado lejos de la zona urbana o metropolitana de La Laguna y esta ubicación representa menor presión para el costo de la tierra. O sea porque hay más sentimiento cardenista de apropiación de la tierra. Puede ser esto último, porque por ejemplo en el ejido El Retiro, en San Pedro, las reglas son muy claras: no pueden venderle a gente que no sea del ejido, ni derechos de agua o tierras a pequeños propietarios ni a gente externa.

La situación en el campo de La Laguna es de mucha necesidad. Explica De la Cruz: “Hay algo que nos preocupa, lo hemos visto de manera empírica, pero prácticamente la mitad de los niños no está estudiando en este momento. Al menos en las comunidades donde nosotros estamos, que son 26, los niños van esporádicamente a las escuelas, cuando antes era al menos la primaria, la secundaria, de ley que las tuvieras, ahora los niños no están acudiendo a las escuelas.

“Eso también implica que no hay dinero para la compra de libros, para la compra de nada. Ya no nada más hablamos de proletarización sino de una precarización total de las formas de vida en el campo lagunero.”

Nosotros trabajamos con lo que le llaman avecindados —dice—, o jornaleros agrícolas, gente que no tiene tierras pero trabaja en el campo, vive en el campo, y es lo que percibimos: trabajos muy mal pagados, momentáneos, un descuido del desarrollo social de parte de las autoridades.

Añade: Vimos por ahí una campaña en el gobierno del estado con Moreira, que hablaba de un programa donde querían que Coahuila estuviera libre de comunidades de alta y muy alta marginación, le llamaron Plan 57 porque había 57 comunidades de muy alta marginación en Coahuila. Entonces, ante eso lo que hicieron fue bajar indicadores. Metieron caminos pavimentados hasta la entrada del pueblo o pusieron el Programa de Piso Firme. Pero hoy vemos casas, comunidades muy jodidas que aunque tienen entrada pavimentada, y las casas de adobe con techos a punto de caerse pero con cemento de piso firme. O sea, son medidas para maquillar datos respecto a la pobreza que existe el campo.

En La Laguna de Durango la situación en el campo no es mejor, dice. La gran pobreza de los pobladores es independiente a qué tan cercanos o lejanos están de la zona metropolitana; es general.

“O sea, hay presión para la venta de tierras y de los derechos de agua; los que no venden tienen rentadas las tierras a pequeños productores; los que producen cultivan únicamente forrajes porque es lo que les van a comprar, porque muchas veces el pequeño propietario les presta para que puedan tener para los gastos de sembrar y cosechar, pero siempre y cuando le vendan a él la cosecha y siembren lo que él dice.

“Eso lo vemos tanto en Matamoros como en Viesca, en San Pedro, en Gómez Palacio. Y bueno, por algo también hace algunos años la ola de violencia que afectó a La Laguna pegó duro en las comunidades rurales, porque no había opción para el trabajo, ni de estudio, ni de entretenimiento. Entonces fue presa fácil para esas comunidades.”

 

¿Esperanza en López Obrador?

—Pues nosotros lo que esperamos, lo hemos platicado con algunas otras organizaciones y dirigentes, es primero que el gobierno ya no apoye tanto a la ganadería, a los grandes lecheros. Han habido miles de millones de pesos destinados a apoyarlos a ellos. Solamente a Enrique Vizcarra, propietario de SuKarne, se le entregó un apoyo por 2 mil 700 millones de pesos en el año 2016 para la construcción de su rastro y corrales de manejo en Tlahualilo; o sea, a una sola persona 2 mil 700 millones.

“Los programas de apoyo, el Progan, programa de apoyo a la ganadería, benefician a los estableros, que les dan -bueno, en 2018 ya no pero todavía hasta el 2017- la mitad para poder comprar vientres de buena calidad, hasta 20 mil pesos por pequeño propietario. Con eso, cada año podían estar renovando sus vientres. Lo que nosotros decimos es que es momento de que el gobierno federal entienda que ya no se debe seguir subsidiando, seguir apoyando, esta forma de producción que tiene La Laguna porque va a costar agua, va a costar enfermedades, la falta de agua limpia. Incluso nos cuesta más. Los productos del campo que llegan a La Laguna tienen que ser traídos de distancias muy lejanas, cuando aquí tenemos todo para producir hortalizas, alimentos. Pero como cien por ciento la tierra se está destinando a alimentar a las vacas tenemos que pagar un sobreprecio a la hora de comprar lo que es el alimento cotidiano.”

 

Acaparamiento de agua

Al acaparar los derechos de agua, el interés de los pequeños propietarios es sacar alimento permanente para la vaca. Todo el año exprimen el acuífero. No hay manejo responsable del líquido, enfatiza De la Cruz.

Cuando los campesinos del sector social tenían sus derechos de agua, el Banco Rural o la Comisión Federal de Electricidad los obligaba a poner medidores. No nada más medidores eléctricos sino volumétricos. Nunca llegaron esos aparatos a las pequeñas propiedades. Y obvio, como tenían control sobre Ingresos y Egresos de los grupos ejidales, sabían cuánto pagaban de energía eléctrica. Entonces, les exigían y obligaban a que únicamente en temporadas determinadas hicieran uso del agua. Ahora, los pequeños propietarios extraen agua de día y de noche, porque todo el año producen forraje, principalmente alfalfa. Eso provoca que la población no tenga agua para tomar.

San Pedro de las Colonias no tiene ni un pozo de agua para consumo humano en toda el área de la ciudad. El municipio lleva el líquido desde el Cerro de las Noas a través de una tubería de 54 kilómetros; el sistema se llama Caballo Blanco. El costo de llevar agua de la ciudad de Torreón hasta San Pedro es enorme. Y es inviable, la población no puede pagar el agua al costo que significa, mientras que alrededor de San Pedro existe un montón de pequeñas propiedades que permanentemente bombean agua.

Igual que en San Pedro es en Viesca. La mayor parte de la población sufre la falta de agua potable; a excepción de las pequeñas propiedades que sí tienen.

En Viesca y Matamoros no hay agua para tomar más que en la noche.

“Ahí nos está diciendo que poco a poco se están acabando el agua y nos van a obligar a consumirla de los ríos, que es la gran propuesta que tienen de muchos años: potabilizar el agua de la presa. Pero nosotros decimos que no hay necesidad. Con que le bajen al nivel de consumo que tienen los estableros, con eso podría estabilizarse un poco la recarga del agua.”

 

Retos ante el nuevo gobierno

Andrés Manuel López Obrador habló de reactivar el campo lagunero, “fue muy general, muy genérico. Es necesario saber qué significa eso para él, porque si significa darle más recursos a los grandes productores a través de los componentes que existen ahora, como Apoyo a la Comercialización, donde a una sola persona le pueden dar miles de millones de pesos y a los campesinos pobres lo más que les pueden dar son 40 mil pesos, esa no es una reactivación que requiera La Laguna”, sostiene Luis Manuel de la Cruz

¿Y qué requiere La Laguna?, se le pregunta. “La Laguna requiere que se respete el artículo 27 constitucional, porque aun cuando fue reformado para que ya no hubiera reparto agrario, sigue diciendo que el latifundio está prohibido en México. Seguramente muchas pequeñas propiedades en La Laguna ya sobrepasan los niveles permitidos. Quien tenga más de ese tamaño está cometiendo una violación a la Constitución y entre otras cosas no tiene derecho a recibir apoyos de la federación.

“Y claro, para nosotros es importante rescatar al campo también. En La Laguna, al igual que en todo el país, se sembraba lo que le llamaban la milpa.

“La milpa era, aparte del cultivo principal productivo, dejar un surco para maíz, un surco de la tierra para frijol, un surco para calabaza. Es decir, además de lo que daba para vender, el excedente que se pudiera vender, se tenía garantizado un alimento, el alimento que la tierra está dando; la tierra estaba dando alimento.

“Cuando a mediados del siglo veinte se toma el paradigma del desarrollo, del desarrollismo, donde se decía que para ser más rentable se tenían que cultivar grandes extensiones de tierra de un solo cultivo porque así se podía con un solo tractor preparar más tierra en vez de andar poniendo fertilizantes o veneno cada quien en su milpa, podían contratar avionetas, etcétera, éste monocultivo generó que se perdiera la ligazón con la tierra.

“Esperamos que el gobierno ya no apoye tanto a la ganadería, a los grandes lecheros. Han habido miles de millones de pesos destinados a apoyarlos a ellos. Solamente a Enrique Vizcarra, propietario de SuKarne, se le entregó un apoyo por 2 mil 700 millones de pesos en el año 2016 para la construcción de su rastro y corrales de manejo en Tlahualilo.”

“Porque toda la superficie estaba comprometida para sembrar entre todos puro algodón o puro cártamo; ya no se tenía contacto con la tierra, no daba de comer. En las casas ya no tenían frijol, ni tomate, calabacita, cebolla, lo que siempre habían tenido las casas de las comunidades.

“Lo que ocurrió fue que los campesinos ya no se sintieron ligados a la tierra; la tierra ya no les daba de comer. Les daba trabajo, que no es lo mismo; con el trabajo se puede comprar alimento.

“Yo vivo en una comunidad de Gómez Palacio, que está a 26 kilómetros de la cabecera; para comprar tomate, cebolla, todos esos productos, tengo que ir hasta el centro de Gómez Palacio, porque en la comunidad donde yo vivo no se cultiva nada de eso. Cuando antes, la gente de la ciudad, esperaba que llegaran los familiares del rancho porque les traían de regalo una calabacita, un poco de maíz, etcétera.”

De la Cruz explica su experiencia que sirve de ejemplo de cómo se resiste en el campo lagunero.

“Nosotros hemos impulsado en este año, Programas de Autoconsumo dentro de un componente de la Secretaría de Agricultura, Sagarpa, que entrega Paquetes Tecnológicos para Huertos Familiares. Entregamos en el mes de enero del 2018, 220 huertos a 220 familias, y prácticamente el total está produciendo ya sus calabacitas, tomate, cebolla, etcétera.

“Es importante volver a ligar a la gente con la tierra, que la tierra sea la que dé la comida. En agosto estábamos preparando la entrega de otros cien paquetes extra. Nuestra intención es que la gente vuelva a tener ese contacto, esa liga con la tierra, para que la pueda defender. Porque también por eso se vendió. Porque finalmente era como un carro, como un bien, sin mayor trascendencia. Y aparte, a nuestra gente, de repente le ofrecían 10 mil, 20 mil, 100 mil pesos por una hectárea, pues lo tomaban, porque ya ni sembraban muchos de ellos, muchos de ellos ya habían vendido el derecho a tierra; o muchos de ellos ni siquiera sembraron nunca, simplemente porque se los heredó el padre. Antes de la modificación al artículo 27 constitucional no se podían vender las tierras, porque ni siquiera estaban en propiedad, estaban en usufructo del uso parcelario. Es importante esta liga con la tierra; ya no nada más verla como un medio sino también, incluso como dice alguna gente, tratarla como un ser vivo.

 

Mujeres en Comisariados

En Torreón desaparecieron los ejidos productivos, pero se conserva la figura legal como entes organizados. Y un dato que destaca es que prácticamente el 90 por ciento de los Comisariados Ejidales en este municipio, central en La Laguna, es presidido por mujeres.

De la Cruz cita los ejemplos de los ejidos La Unión y La Concha, que se multiplican en lo que era la parte rural de Torreón, donde mujeres presiden los Comisariados.

¿Por qué sucedió ese cambio?

—No sé si sea porque el hombre se desentendió a causa de que ya vendieron la tierra y los derechos de agua. Y ahora ellas son las que están defendiendo. Ya no producen, es verdad; muchos de ellos ya no tienen tierras, pero siguen. Y los que tienen tierras seguramente ya nada más son eriazos para ir vendiendo para el desarrollo urbano.

 

¿Para cuándo?

Ante el anuncio de un Plan de Desarrollo para La Laguna, grupos civiles y empresariales gestionan la inclusión de sus propuestas.

Uno es el Proyecto Único Laguna y otro el Proyecto Fénix. El primero, promovido por Fomento Económico Laguna de Coahuila (FOMEC) con apoyo del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (Implan), que incluye diez propuestas “para el desarrollo de la región”; y el segundo, respaldado por la agrupación Renacer Lagunero, que sugiere la construcción de un aeropuerto de carga, un hospital de alta especialidad, un centro de capacitación avanzada “para los sectores estratégicos”, un laboratorio de desarrollo urbano y el manejo integral de las aguas pluviales, entre otras acciones.

Por último, el de agrupaciones ciudadanas relacionadas a temas del agua para control de la sobreexplotación de acuíferos, pero hasta los últimos días del año no se sabía para cuándo.

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