El PAN y las crisis de los Partidos

El PAN y las crisis de los Partidos

Por: Gerardo Lozano

La aparición de Morena y su éxito abrumador no es en buena medida sino consecuencia de la crisis de los partidos políticos, no sólo de los dos históricamente más importantes, sino del PRD, que surge apenas en 1988 como el partido de izquierda. Al panorama se une el debilitamiento de esa gran cantidad de partidos pequeños, que no han hecho más que medrar del erario público aprovechando la legislación fiscal vigente, que en algunos aspectos propicia ese uso derrochador de los recursos públicos.

Morena no es todavía un partido político, en el sentido estricto del término, sino un movimiento que se ha formado en torno a la figura de un caudillo en una coyuntura especial, pero que tratará de aprovechar el sexenio que inicia para convertirse en un partido hegemónico, inspirándose en buena medida en el PRI de los años setentas.

Andrés Manuel López Obrador no ganó la elección presidencial porque sea un político especialmente brillante, sino porque contendió contra dos candidatos de muy bajo nivel: uno elegido por el presidencialismo y la ineptitud de Enrique Peña Nieto, el segundo un político precoz que aprovechó la crisis interna que vive el PAN, una crisis tan importante que se asemeja en mucho a la que vivió precisamente en 1976, cuando no presentó candidato a la presidencia de la república frente a López Portillo.

Hasta el lanzamiento de la llamada Reforma Política, precisamente en el periodo de José López Portillo y por la cual se realizan cambios como el agregar 200 diputados y un tercio de senadores plurinominales al poder legislativo, el PAN era un pequeño partido cuya clientela se reducía a una parte de la clase media más conservadora del país. Era una especie de club rotario pero con un estricto control de la membresía, como si se tratara de una “exclusividad”.

Aunque hoy reniegue de ello, el PAN toma impulso a nivel nacional cuando la organización públicamente conocida como El Yunque, que pasa de la secrecía y de la extrema derecha a una participación democrática a través de Acción Nacional, organiza la campaña de Manuel J. Clouthier en 1988. Antes la presencia del PAN se limitaba a unas cuantas regiones del país, ni tan siquiera estados.

El ascenso del partido en la mayoría de los estados donde ha gobernado o gobierna y la llegada de Vicente Fox a la presidencia, se la debe el PAN a la conversión de la extrema derecha, que le metió organización, capacidad amplia de movilización política y rompió con aquel viejo y timorato partido,

El problema es que al ganar el poder el PAN comenzó a perder el partido y giró hacia una organización dirigida por cuadros formados por jóvenes de clase media, pragmáticos, sin una formación ideológica y con más disposición de hacer fortuna que apegarse a la naturaleza de la política como la búsqueda del bien común y el servicio público.

Ricardo Anaya representa, de manera inmejorable a esa generación y a esa corriente que ha sumido al PAN en una descomposición interna sumamente grave.

Es difícil establecer quién es más responsable de la crisis de los partidos, si el PAN, el PRI o el PRD: los tres están perdidos en una grave crisis interna.

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