¿QUÉ LE PASA A LA ECONOMÍA DE DURANGO?

¿QUÉ LE PASA A LA ECONOMÍA DE DURANGO?

Por: La redacción
La última información oficial sobre la economía de Durango es desastrosa, preocupante.
El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI, correspondiente al primer trimestre de 2018 reporta una caída de la economía estatal en un -2.6 por ciento, con respecto al mismo periodo del año pasado.

Lo anterior coloca a Durango en la posición 30 con respecto a las 32 entidades federativas que integran al país.

Si ya la caída de un 1.7 por ciento en el sector primario (agricultura, ganadería, sector forestal…) es una muy mala noticia, debido a las características geográficas de estado, la caída de un 11.1 por ciento en el sector secundario (industria manufacturera, minería, construcción, electricidad…) enciende focos rojos que obligan a cuestionarse qué pasa con la economía del estado y qué pasa con el gobierno de José Rosas Aispuro, el primer gobierno de alternancia en la historia de la entidad.
El sector terciario (servicios, comercio..) creció un mediocre 1.7 por ciento, pero esta actividad no es el fuerte de la economía duranguense.

Estas cifras que arroja el ITAEE sobre el primer trimestre de este año es sumando toda la actividad económica estatal, pero si se le restara la economía de la región lagunera, más específicamente de Gómez Palacio y Lerdo, los números serían mucho más desastrosos.

Desde el 2014, en su cuarto informe, el controvertido ex gobernador, Jorge Herrera Caldera, afirmó que en el estado se tenían registrados 220 mil empleos formales; en los cuatro años anteriores se habían creado 40 mil empleos formales y, está asentado por escrito, expresó que Durango, capital, tenía el tercer lugar a nivel nacional en captación de inversión extranjera, lo que era una absoluta mentira.

En la misma política de anunciar inversiones extranjeras que realmente no se han confirmado y sólo se trata de entrevistas con empresarios en viajes realizados por Asia, el actual Secretario de Desarrollo Económico de Durango, Ramón Dávila, viene declarando, desde los primeros meses del año, que en la entidad se instalarían 4 grandes empresas trasnacionales, del ramo automotriz y metal mecánico, las cuales generarán hasta 5 mil empleos.

GÓMEZ PALACIO, EL MOTOR

Para Gómez Palacio, la alcaldesa Leticia Herrera, anunció la próxima instalación de una empresa del Grupo ZF, dedicada a la fabricación de bolsas de aire y cinturones de seguridad, con una generación inicial de 450 empleos, que en una segunda etapa pasarían a 1,200.

También en La Laguna, en el poblado de Dinamita, se inició la construcción de una planta de la empresa Chemours, destinada a la producción de cianuro de sodio, con una generación de mil empleos, pero debido al mal manejo político y gubernamental de parte de José Rosas Aispuro, la inconformidad de las comunidades aledañas se desbordó en un enfrentamiento físico, lo que provocó la paralización de las obras por orden de una autoridad judicial, situación que permanece hasta la fecha.

La empresa Linamar, dedicada a la producción de autopartes y ubicada en Gómez Palacio, anunció una inversión de 50 millones de dólares para su ampliación. Rosas Aispuro se apresuró a presidir el acto por medio del cual se dio a conocer dicha inversión.

En lo que es también otra inversión importante, la empresa Altea Desarrollos dio a conocer la construcción del complejo comercial que se denominará Paseo Gómez Palacio, que contará con una superficie de 50 mil metros cuadrados y una inversión de 800 millones de pesos.

Adicionalmente, las obras del gasoducto que conectará a Chihuahua con La Laguna, donde se tiene contemplada la construcción de una nueva termoeléctrica de ciclo combinado en el poblado de Villa Juárez, se encuentran paradas y podrían enfrentar la resistencia de agrupaciones ecológicas, debido a la ruta que inicialmente se tenía contemplada.

La realidad es que el único municipio de Durango que muestra un dinamismo económico es Gómez Palacio, pero la inversión más importante e iniciada se paralizó por la incapacidad política del actual gobierno estatal.

José Rosas Aispuro está por cumplir sus primeros dos años de gobierno y, en medio de la transición federal, las expectativas reales de inversión para el tercer año se pueden considerar como bajas, por lo que puede ser un tercer año de malos resultados para un gobernante que prometió, básicamente, más empleo y mejor pagados.

Las cifras oficiales, no los discursos de los funcionarios como Ramón Dávila, muestran que el primer gobierno de transición está resultando un fracaso en lo económico, pero además en otras áreas estratégicas para el desarrollo de la entidad, que ahonda sus diferencias para posicionarse como el estado más pobre del norte de México y uno de los más pobres del país.

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