GUANAJUATO: EL ÚNICO ESTADO QUE NO QUISO A AMLO

GUANAJUATO: EL ÚNICO ESTADO QUE NO QUISO A AMLO

Mientras el huracán político-electoral Morena arrasaba en todo el país con un ímpetu incontenible, hubo un solo estado que se mantuvo firme en sus preferencias electorales y votó mayoritariamente en favor del PAN y en contra de AMLO y de su coalición Morena-PT-PES. Con ello la gubernatura de Guanajuato seguirá en manos del panismo, desde que la obtuvo por primera vez en 1995 con Vicente Fox Quezada, aunque esta hegemonía va más atrás e inicia con el interinato de Carlos Medina Plascencia en 1991, cuando el PRI ya no pudo sostener su posición en el estado.

Contra lo que pudiera pensarse en términos convencionales, el PAN no es el artífice de esta que es la más prolongada hegemonía de aparente filiación panista en uno de los estados históricamente más importantes del país, en el que se dio inicio a la guerra de independencia de México.
Esto pareciera contradictorio: una sucesión de gobierno panistas que no están soportados en la estructura nacional del PAN, sino en una cultura y tradición política que es mucho más antigua.
La plaza de armas o plaza principal de León, Guanajuato, se denomina “Mártires del 2 de enero”. Tal singular nombre tiene su origen en una terrible matanza de civiles cometida por el PRM, Partido de la Revolución Mexicana, antecesor del PRI, en el periodo de Manuel Ávila Camacho.
La ciudad, que es hasta la fecha el centro político, económico y demográfico de Guanajuato, ya tenía una fuerte tradición opositora con el llamado Movimiento Sinarquista, pero en 1945 un grupo de ciudadanos de clase media y media alta, hartos de la incompetencia y la corrupción de los gobiernos locales y el estatal, organizan la Unión Cívica Leonesa (UCL) y deciden postular como candidato a la presidencia municipal a don Carlos Obregón, miembro de una familia muy respetada en la ciudad, hasta la fecha.
El PAN era un partido diminuto y una especie de cofradía de carácter social, más parecida a un Club Rotario que a un partido político, así que no tiene ninguna participación relevante en estos sucesos.
Se lleva a cabo la elección y el candidato de la Unión Cívica obtiene 22 mil votos, mientras que el candidato oficial del PRM consigue tan solo 58, pero el gobernador, un torvo político llamado Ernesto Hidalgo, ordena que se le dé posesión a su candidato.
Los ciudadanos se reúnen por la mañana en el Parque Hidalgo para protestar, pero el ejército los disuelve a culatazos. Por la tarde, una multitud mucho mayor, se reúne en la plaza de armas a partir de las seis de la tarde y acaloradamente exige el reconocimiento de su triunfo, pero ya de noche, alrededor de las ocho treinta, de pronto se apagan todas las luces y lo que siguió es parte de la historia política infame de este país.
Desde las azoteas de toda la plaza, incluido el palacio municipal, los militares, comandados por un general de nombre Bonifacio Salinas, abren fuego contra la multitud, al mismo tiempo que se abren las puertas del palacio municipal y salen dos piquetes de soldados que, a bayoneta calada, se lanzan contra los civiles.
La escenas fueron dantescas. Hasta la fecha se desconoce el número de civiles masacrados por el ejército, pero la plaza, que es más grande que la de Torreón, estaba llena esa noche.
Manuel Ávila Camacho no tiene más alternativa que disolver los poderes en el estado, destituir a su gobernador el 7 de enero y el 19 de enero toma posesión como presidente municipal don Carlos Obregón. Es muy probable que este leones sea el primer presidente municipal independiente del México postrevolucionario.
EL YUNQUE REINVENTA AL PAN
Hoy la feria de León, considerada como la más grande del país, aunque ahora le compite la de Aguascalientes, se inicia cada año en los primeros días de enero y se prolonga por todo el mes.
La población en general siguió manteniéndose reacia a lo que denominaba como “el partido del gobierno”, que se convirtió posteriormente en el PRI.
En las dos décadas posteriores el PAN seguía siendo un partido político pequeño, tibio y manejado por una pequeña cofradía, que ganaba elecciones pero no las peleaba, la hegemonía del PRI era aplastante. Aunque perdiera las elecciones las arreglaba, mientras las principales ciudades, a la cabeza de ellas León, que se había convertido en un importante centro industrial gracias a la industria zapatera y de la piel, mantenían un grave deterioro en infraestructura y servicios.
El periodo de Luis Echeverría fue la gota que derramó el vaso de la tolerancia política.
Roberto Plascencia ya era un rico y exitoso empresario
y era además un hombre de decisiones y un gran
administrador, así que se pone en acción y encabeza un
gobierno (1977-1979) que se convierte en el parte aguas de la
historia moderna de León, la cual se puede
considerar antes y después de ese gobierno.

En 1976 se presenta como candidato a la presidencia municipal por el PAN el doctor Juan Manuel López Sanabria, que era la única figura con la que contaba el partido y gana la elección, sólo que en esta ocasión fue tan evidente el triunfo y la irritación ciudadana, que al gobernador Luis H. Ducoing no le queda más alternativa que ordenarle al Congreso la anulación de la elección, pero no la repite, con lo cual surge una muy ríspida negociación.

Con la presión del medio empresarial y de gente influyente dentro de la sociedad local, se decide la formación de una Junta de Administración Civil de León. Se repite de alguna manera la historia de 1946, solo que ahora de una manera mucho más civilizada y por la vía política.
La junta designa como presidente municipal al empresario Roberto Plascencia Saldaña, considerado hoy como el más importante empresario zapatero del país, propietario de la muy importante firma Flexi, quien recientemente ha fallecido.
Roberto Plascencia ya era un rico y exitoso empresario y era además un hombre de decisiones y un gran administrador, así que se pone en acción y encabeza un gobierno (1977-1979) que se convierte en el parte aguas de la historia moderna de León, la cual se puede considerar antes y después de ese gobierno.
Podría haber sido gobernador, pero no quiso y se regresó a engrandecer su empresa y a labores de tipo filantrópico y de participación ciudadana, y así se mantuvo hasta su muerte.
Después de este gobierno el PRI se las ingenió para seguir reteniendo el gobierno municipal invitando como candidatos a empresarios y algunos políticos, pero ninguno de la talla de Roberto Plascencia, ante un PAN que seguía sin estar a la altura de las circunstancias.
El doctor Juan Manuel López Sanabria muere trágicamente en un accidente de carretera y líderes no había más, pero en todos los estados del bajío crecía una organización política considerada de extrema derecha, que operaba de forma reservada y reclutaba militantes en los medios juveniles de Querétaro, San Luis Potosí, Zacatecas, Jalisco, Aguascalientes y Guanajuato. León, por sus características, fue su centro de mando regional.
El nombre formal era el de Cruzada de Reconstrucción Nacional, pero más tarde se le conocería como EL YUNQUE, debido a su lema en latín que es, o era, “Estad firmus at incus percusa” ( Estad firmes como el yunque al ser golpeado).

Originalmente era una organización juvenil, cuyo dirigente regional era un poblano de nombre Guillermo Velazco Arzac, un hombrecito menudo, rubio, de una mirada aguda y una capacidad brillante como organizador y dirigente. Es un tanto inexplicable que este personaje no haya sido protagónico en la vida pública durante las décadas siguientes, siendo el hombre más notable de ese movimiento a nivel nacional.
Lo que inicialmente eran células perfectamente organizadas de estudiantes muy jóvenes, fue creciendo y ya, para la década de los noventa, era una organización política cuyos cuadros se movilizaban en todos los estados del Bajío y de Jalisco.
El libro que publicó sobre el tema Álvaro Delgado, colaborador de Proceso, tiene más chismes, denuncias de militantes resentidos y una recopilación de hechos aislados, que una investigación a fondo sobre la naturaleza de esta organización y su contexto social y cultural, además de la carga que le pone Delgado a partir de su ideología personal, jugando el papel del gran denunciante de la ultraderecha en México.

Tal vez lo más importante es que El Yunque, que no creía doctrinalmente en la democracia como una vía de acceso al poder, algo que compartía con todas las izquierdas de la época, en algún momento cambia su postura, cuando ya tenía años de haber lanzado una estrategia de lo que se denominaba como “la infiltración del PAN”.
El Yunque manejaba una estrategia general que se puede considerar como la figura de una araña, que tiene una cabeza y múltiples brazos infiltrados en muy diversas organizaciones sociales básicas, que incluían a los partidos políticos, las cámaras empresariales, universidades e inclusive a la Iglesia Católica, entre muchas otras, pero el PAN se volvió un proyecto especial.
Con todo y ser de naturaleza reservada, en 1975 El Yunque comete el error de realizar un gran evento masivo en la ciudad de México, denominado “Pacto de los Remedios”, donde desafía al gobierno de Luis Echeverría, a quien consideraban como un presidente de tendencia socialista o comunista.
Lo anterior atrajo, prematuramente, la atención gubernamental y el espionaje de los órganos de inteligencia del estado, incluidos los militares. Hubo graves consecuencia.
Ese mismo año el gobierno de Luis Echeverría decidió asesinar a Ramón Plata Moreno, el dirigente nacional del movimiento, poblano él radicado en la ciudad de México. Recibió varios disparos casi a quemarropa, pero considerándolo muerto no le dieron el tiro de gracia. Prodigiosamente sobrevivió y tuvo que radicarse en los Estados Unidos.
En 1979 regresa al país y decide pasar la navidad en la casa de sus suegros, en la colonia Lindavista de la Ciudad de México. El cuerpo de seguridad que lo protegía lo deja en la casa, se desean una feliz navidad y se dispone a pasar la cena con su familia, pero tiene la pésima idea de salir a buscar en su camioneta un regalo que había olvidado.
Eso fue lo último que hizo en su vida. Desde su llegada a México era seguido por la inteligencia militar y por un grupo de ejecución (hay que recordar “las brigadas blancas” del periodo de Luis Echeverría), que sabía que pasaría en ese lugar la noche de navidad, así que aprovecha el descuido de Plata Moreno y lo acribilla junto a su camioneta, sólo que en esta ocasión sí le dan el tiro de gracia. Tenía 44 años de edad.
Este fue uno de varios asesinatos de estado cometidos en contra de El Yunque, lo que propició que se realizaran varios ajustes en sus estrategias y tácticas, pero todo siguió su marcha, pues para entonces esta organización tenía un alcance nacional y varios enlaces internacionales.
Las referencias que han sido publicadas sobre El Yunque, como la de Wikipedia, por citar un ejemplo, son malísimas y están hechas básicamente con cierta información extraída de los libros de Álvaro Delgado, a quien por cierto el Estado le otorgó, por su primer libro, el Premio Nacional de Periodismo.
Ese año de 1979 terminaba coincidentemente el gobierno municipal de Roberto Plascencia en León y la presencia de El Yunque en todo el Bajío y Jalisco lejos de retroceder se fortificó.
Desde el inicio de los ochenta, El Yunque se había posicionado en varios organismos empresariales, pero de manera especial en la Coparmex, donde comenzó a cooptar la estructura organizacional.
En 1978 llega a la dirigencia nacional de la Coparmex Manuel J. Clouthier, un prominente empresario de Sinaloa, muy echado para delante, quien era miembro del PAN, pero establece una estrecha relación con la dirigencia de El Yunque, quienes integran su equipo básico como dirigente del organismo empresarial.
El periodo de Manuel J. Clouthier como presidente de la Coparmex coincide con dos hechos claves: el mencionado asesinato de Ramón Plata Moreno y la salida de Vicente Fox Quezada de la Coca-Cola, ambos ocurridos en 1979.
Cuando Manuel J. Clouthier concluye su periodo ya estaba interesado a fondo en la política y tenía el apoyo del PAN, con la estructura orgánica de El Yunque trabajando junto con él.
Este paso de El Yunque de salir de una posición de extrema derecha a la aceptación de los procesos democrático es algo muy importante, que, desde un análisis político, debería de festejarse, pero la izquierda radical y en general las izquierdas, que andaban en el mismo proceso, lejos de considerarlo positivo lo condenan y lo señalan, como fue el caso de varios periodistas, principalmente el ala dura del semanario Proceso y, por supuesto, los que servían al régimen, que eran la mayoría.
Guanajuato ha sido el centro neurálgico, pero todos los estados del Bajío y Jalisco han tenido gobernadores
que son miembros de El Yunque y su presencia ha sido determinante para convertir al PAN,
un pequeño partido conservador, en la segunda fuerza política del país.
BUSCAR LAS GUBERNATURAS Y LA PRESIDENCIA
El PAN seguía siendo en los años setenta un partido muy pequeño y muy débil, que comienza a tener algunas posiciones gracias a la llamada Reforma política de José López Portillo y a movimientos de carácter regional, que surgen de manera espontánea, como protestas a la incompetencia y el desgaste del PRI como partido gobernante. Es el caso de Coahuila y varios estados más como Chihuahua.
En 1987 el PRI ya tenía problemas serios para seguir manteniendo el control político de estados como Guanajuato y la crisis económica tenía irritada a la mayor parte del país.
Surge así el proyecto de la candidatura de Manuel J. Clouthier, quien se puede considerar como el primer candidato fuerte, competitivo, del PAN a la presidencia de la república.
En 1986 asume la dirigencia nacional de la Coparmex Bernardo Ardavín Migoni, uno de los sucesores de Ramón Plata Moreno en la dirigencia de El Yunque, para ocupar el cargo hasta 1988.
Como está ampliamente documentado, Manuel J. Clouthier fue el candidato presidencial que encabezó la resistencia civil y la protesta directa ante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, por el fraude electoral de 1988, en contraste con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien, aunque se le considera el ganador, finalmente era un ex priista del ala izquierda que se mantiene relativamente pasivo, aunque recurre a la fundación del PRD para buscar, dos veces más, la presidencia de la república.
En Guanajuato Vicente Fox Quezada se convierte en diputado federal por el PAN en esa misma elección de 1988 y surge como una figura política estatal, pero no estaba solo, por lo menos no limitado a la pobre estructura del PAN, como lo estuvo Manuel J. Clouthier.
Se comienza entonces a preparar la búsqueda de la primera gubernatura y Vicente Fox, quien no era yunquista pero tenía el mejor de los perfiles, se presenta a la elección de 1991 como candidato del PAN a la gubernatura y gana, pero como había ocurrido varis veces en Guanajuato, el PRI busca alguna solución y recurre nuevamente a los interinatos, logrando que sea designado como gobernador por un periodo de cuatro años Carlos Medina Plascencia, quien no es militante pero sí adherente yunquista.
El proceso con Fox continúa, quien seguía siendo el mejor perfil por su habilidad de posicionamiento en los medios, su trayectoria ejecutiva y su capacidad de conectar con todo tipo de ciudadanos, aunque tenía el inconveniente de atravesar por un fuerte periodo de crisis familiar, lo que le propiciaba una importante inestabilidad emocional.
Vuelve a ser candidato, ya en el periodo de Ernesto Zedillo y gana de manera apabullante la gubernatura. Todo su equipo básico es yunquista, pero aparece en el escenario una pequeña mujer de Celaya, Guanajuato, divorciada de un médico veterinario, madre de familia y sin ninguna formación o especialidad y comienza a tejer hábilmente una relación sentimental con Vicente Fox, que la coloca como directora de comunicación social.
Este hecho en apariencia inofensivo, se convertiría en un inconveniente muy importante, dada la vulnerabilidad emocional de Fox en su plano íntimo, personal.
El PAN ha desmentido o tratado de desmentir la importancia que tuvo en su despegue la participación de El Yunque, pero los hechos lo demuestran de manera contundente.
Guanajuato ha sido el centro neurálgico, pero todos los estados del Bajío y Jalisco han tenido gobernadores que son miembros de El Yunque y su presencia ha sido determinante para convertir a este pequeño partido conservador en la segunda fuerza política del país.
El plus político para la derecha en esta región del país es que la estructura tradicional del PAN, que era bastante ineficiente e inestable, adquiere una articulación sólida y permanente. Lo demás lo aporta la tradición histórica, de una región que, después de la llamada Guerra Cristera y en general de la revolución, tiene serias reservas sobre los beneficios del movimiento de 1910 y sus consecuencias posteriores, de un régimen autoritario, anticlerical y finalmente de poco beneficio para una región que ya era mucho más próspera que gran parte del país antes de la revolución.
Las batallas de Celaya y Santa Ana del Conde entre Álvaro Obregón y Francisco Villa, dejaron entre la población horror y resentimiento. Lo primero por la barbarie con la que se llevaron a cabo, donde las ratas se comían a los caídos de uno y otro bando al no permitir siquiera que fueran retirados, y lo otro por los saqueos y abusos en contra de los bienes, especialmente granos y ganado, pero también porque aquello, que ya era una guerra civil, no tenía ningún sentido para los habitantes de esta parte del país.
Plutarco Elías Calles se encargaría de reforzar el sentimiento de que el nuevo régimen era contrario a las creencias y los intereses de los pobladores del Bajío y de Jalisco. Guanajuato es hoy, de acuerdo al INEGI, el estado más católico de México, por encima inclusive de Jalisco, pero la fidelidad de los votantes no se orienta principalmente por cuestiones religiosas sino por los resultados que han obtenido.
AMLO no pudo penetrar porque este panismo se encuentra mucho más articulado y tiene una base de apoyo social histórica y vigente, además de una sucesión de gobiernos con una muy amplia aprobación. Se trata de una sociedad que tiene una inclinación por una opción de centro-derecha y un evidente rechazo muy viejo al PRI y ahora a lo que representa Andrés Manuel López Obrador.
LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
Todo el periodo de Vicente Fox como gobernador fue pensado estratégicamente para realizar una campaña en busca de la presidencia de la república.
En 1999 y hasta el 2005 ocupó la presidencia nacional del PAN Luis Felipe Bravo Mena, leonés y uno de los primeros militantes de El Yunque reclutados por Guillermo Velasco Arzac. Comentario aparte un hombre excelente como ser humano y un gran negociador, abogado de profesión.
En el 2000 viene el gran proyecto: la presidencia de la república. Fox deja como interino a Ramón Martín Huerta, un yunquista, por supuesto, y se lanza como candidato del PAN. Lo demás es historia.
En Guanajuato los gobernadores que sucedieron a Vicente Fox ya fueron directamente miembros de El Yunque, como Juan Carlos Romero Hicks, Juan Manuel Oliva Ramírez…
Después de 27 años de gobiernos sucesivos, el pasado primero de julio Guanajuato fue el único estado en donde AMLO no pudo penetrar de forma arrolladora, aunque, como en casi todo el resto del país, se recurrió al “chaqueteo” de políticos de todos los demás partidos.
En el caso de Guanajuato persuadieron al panista Ricardo Sheffield Padilla, ex alcalde panista de León, para que se lanzara como candidato por Morena a la gubernatura, pero Diego Sinhué Rodríguez le aplastó con una proporción de 49.8% de la votación contra 24.3%, aun tomando en cuenta que el gobierno de Enrique Peña le “calentó” el estado al PAN desde dos años atrás, desatando una ola de violencia en el sur del estado, al dejar operar al crimen organizado en el negocio del “guachicoleo”, a partir de la refinería de Salamanca.
Incluso en la “guerra contra el narcotráfico” de Felipe Calderón, todo el Bajío había logrado mantener bajo control la criminalidad, pero de pronto, dos años antes de la elección, se desata la violencia en una región donde no hay antecedentes para que esto suceda.
Luis Felipe Bravo Mena
AMLO no pudo penetrar porque este panismo se encuentra mucho más articulado y tiene una base de apoyo social histórica y vigente, además de una sucesión de gobiernos con una muy amplia aprobación.
Se trata de una sociedad que tiene una inclinación por una opción de centro-derecha y un evidente rechazo muy viejo al PRI y ahora a lo que representa Andrés Manuel López Obrador.
Para la sociedad de León, Ricardo Sheffield es una vergüenza, un joven político oportunista y “chaquetero” que ha quemado su carrera política. En esta sociedad no se festeja traicionar principios y militancia por ir detrás del poder.
Sin duda un caso singular el de Guanajuato, cuya historia política es única. Por algo es la cuna de la independencia de México.
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