EL FUTBOL ES UN NEGOCIO, PERO IRARRAGORRI SE PASA

EL FUTBOL ES UN NEGOCIO, PERO IRARRAGORRI SE PASA

Comprar barato,
vender caro de inmediato;
mientras se ahorre dinero,
poco importa el espectáculo.
No hay discusión al respecto: el futbol profesional es un negocio, pero, en la medida en que se ha vuelto un negocio es también cada vez más un espectáculo por el cual se paga, y se paga bastante bien.

Alejandro Irarragori, administrador y para efectos de imagen dueño del Santos Laguna, pasó de ejecutivo de la Cervecería Modelo a empresario, a través de esa razón social denominada Arlegui Deportes.

Irarragorri llegó al deporte profesional vía la negociación y la contratación de publicidad para la empresa cervecera; su pasión son los negocios, no el futbol, lo cual se le nota a distancia. Lo han colocado en el cargo para que haga lo mejor posible con el Santos Laguna a través de un presupuesto también lo más bajo posible, lo cual hasta ahora ha hecho digamos que bien, pero sacrificando el espectáculo, que es por el que paga el cliente.

En la pasada temporada, con una nómina barata, si le compara con los llamados equipos “grandes”, como el América, los Tigres o el Monterrey, logró muy buenos resultados y alcanzó, con bastante ayuda de la suerte, el sexto título de liga para el equipo, lo que llenó de regocijo a la afición.

Hasta el entrenador, Robert Dante Ciboldi, le salió barato, muy barato, si se le compara con otros entrenadores de trayectoria que en la práctica ganan muy pocos campeonatos.

Nestor Araujo, un muchacho que juega como defensa central y se lo compraron barato al Cruz Azul, alcanzó un gran nivel que le llevó a la selección nacional. Carlos Izquierdoz, el otro defensa central y capitán del equipo, fue adquirido, también barato, al Lanus de Argentina; finalmente, Djaniny Tavares, un jugador caboverdiano que ya tenía tiempo en el equipo, prendió y quedó campeón de goleo de la temporada.

Los tres eran parte de la base del equipo campeón, pero sucedió lo que siempre hace Alejandro Irarragorri: los vendió de inmediato en el momento en que sintió que estaban mejor cotizados. Por Tavares, de acuerdo a la escasa información disponible, obtuvo 12 millones de dólares, así que por los tres debió de haber obtenido más de 20 millones de dólares.

La mayor parte de esos más de 20 millones de dólares debieron ir a dar a la bolsa de los propietarios, porque los refuerzos que hasta ahora han anunciado son baratitos.

Esto ya no es casual sino más bien una política de negocios: jugador que se cotiza bien y existe oferta por él se vende de inmediato. La empresa debe ganar.

El año pasado la única buena adquisición que se realizó fue la de José Juan “El Gallito” Vázquez, considerado como el mejor medio de contención de la liga, quien no fue al mundial por la decisión de Osorio, quien consideró que estaba “muy bajo de estatura”, como si Maradona, sólo por poner un ejemplo de alto contraste, estuviera muy alto.

Pero a José Juan “El Gallito” Vázquez lo compraron de oportunidad al Guadalajara, quien a su vez se lo había comprado caro al León, pero las Chivas tienen el comportamiento más extraño que existe entre todos los equipos del futbol profesional mexicano.

¿Y EL ESPECTÁCULO?

El Santos Laguna, desde que se viene manejando con un bajo presupuesto, lo que sucede a partir de la venta de Cervecería Modelo a un consorcio belga-brasileño, había estado teniendo temporadas de bostezo. De ser un equipo protagonista e infaltable en la liguilla de cada torneo, se convirtió en un equipo plano, canchero, de empates en ceros, victorias apretadísimas y en general un mal espectáculo para su afición, una parte de la cual comenzó a retirarse del estadio, pues además los horarios se volvieron sumamente incómodos debido a los contratos con la televisión abierta.

Ahora que volvió a tener un buen equipo, dirigido por un entrenador novato y de bajo costo pero con bastante sentido común, le venden al jugador que metía la mayor parte de los goles y a la base de su defensa.

Ya se sabe que se trata de hacer negocio, pero el aficionado paga por ver un espectáculo, lo que es una obligación de los propietarios del equipo proporcionarlo.

En las temporadas malas, que en los últimos años han sido bastantes, los medios de comunicación se manejan con demasiada consideración en su crítica, mientras que se desbordan en elogios cuando las cosas van bien y motivan ese fenómeno de la “santosmanía”, lo que mantiene el interés de la fanaticada por el equipo y, en consecuencia, mantiene el negocio.

El refuerzo más “caro” es un nuevo delantero ecuatoriano de nombre Ayrton Preciado, del Emelec, pero habrá que ver qué calidad tiene, porque las expectativas son muchas. Tiene 24 años y si les funciona será una buena inversión, que es lo que finalmente se busca.

Pero apenas en el inicio de la nueva temporada se armó un conflicto bastante fuerte al interior del club, del cual ningún medio de comunicación ni alguno de las decenas de programas deportivos que hay en la región quiso dar detalles, con excepción de Juan Gómez Junco, que ordinariamente es quien hace la diferencia.

Lo concreto es que Robert Dante Siboldi se tuvo que ir; que hubo inclusive agresiones de tipo físico que debieron de haber motivado sanciones muy drásticas y el “vestidor”, como se le llama al ambiente interno del equipo, debió quedar hecho un desastre.

Repitiendo la idea de subir a Dante Siboldi por un sueldo muy bajo, ahora subieron a Salvador Reyes como nuevo técnico, quien fue un muy gris jugador y es realmente un preparador físico que ha sobrevivido en el medio gracias a la fama de su padre, un jugador legendario de la época de oro del Guadalajara. El sueldo también va a resultar muy barato.

Detrás de todo este embrollo parece haber un problema de dinero: de los más de 20 millones de dólares que ingresó la empresa no hubo reparto para mejorar algunos sueldos que lo requerían, entre ellos el de Robert Dante Siboldi, que había ganado el campeonato.

Dinero, dinero, dinero. El dinero por encima de todo.

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