DE LA GRANDEZA AL OLVIDO: EL CENTRO HISTÓRICO DE TORREÓN EN EL MÁS CRIMINAL ABANDONO.

DE LA GRANDEZA AL OLVIDO: EL CENTRO HISTÓRICO DE TORREÓN EN EL MÁS CRIMINAL ABANDONO.

Entrevista a Carlos Castañón Cuadros:
director del Archivo Histórico Municipal
Por: Lucila Navarrete Turrent
Según datos del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad  de Torreón (IMPLAN) de un total de 81 inmuebles con valor histórico registrados por el INBA, y 79 por el INAH, 24 han sido demolidos por falta de sensibilidad y sentido de pertenencia histórica a la ciudad. La enorme bonanza que trajo la llegada del ferrocarril en 1883, posibilitó la edificación de una ciudad moderna, con estilos arquitectónicos muy diversos, procedentes de las diferentes culturas que dieron un sello distintivo al lugar, tales como la china, la alemana, la comúnmente llamada “árabe”, la norteamericana o la española.

Hoy por hoy contamos con un centro histórico deteriorado y sucio, aunque incipientemente recuperado desde hace unos pocos años. El escaso interés ciudadano, empresarial y gubernamental en recuperar verdaderas piezas representativas del estilo mudéjar, el Art Decó y Neoclásico, habla de una cultura que hoy en día se construye de espaldas a su pasado, en dirección contraria a lo que alguna vez fue, por definición, una ciudad intercultural.

En este tenor conversamos con el investigador Carlos Castañón Cuadros, actual director del Archivo Municipal “Eduardo Guerra”, quien ha desarrollado varios trabajos sobre la Historia y la Arquitectura de nuestra ciudad, tales como El canal de la Perla (2003), Las dos repúblicas (2004) y 100 años de Sanatorio Español (2007).

LN: ¿Carlos, por qué hay tantos edificios abandonados en Torreón? 

CC: Hay un fenómeno que se repite en varios centros históricos del país: mucho del crecimiento y del desarrollo ha abandonado los centros para irse a la periferia, privilegiando el uso del automóvil y desplazando el corazón de las ciudades. Un centro histórico como el de Torreón, por ejemplo, era de uso mixto: la gente vivía en el centro y también habían comercios. Esto quiere decir que hay vida constante, y brinda seguridad y limpieza. Lo que sucedió en esta ciudad desde finales de los años ochenta, pero de manera muy acelerada en los noventa, es que fue creciendo hacia la periferia, sobre todo hacia el oriente y ahora vemos que hacia el norte. Eso ha provocado que hayan muchos inmuebles vacíos en el centro, muchos con un gran potencial histórico, como el Hotel Salvador, que está completamente abandonado. Esto nos habla de un fenómeno urbano del cual Torreón es parte. Y es tendencia mundial, aunque también hay otras que promueven el regreso al centro.

LN: Esto quiere decir que desarrollo es proporcionalmente directo a centros fantasma…

CC: Sí, en el pasado teníamos un centro bullicioso: con los bancos, los comercios, las escuelas como la Benito Juárez o la Amado Nervo, hoy abandonada porque ya no hay niños que acudan a ella. Si uno ve las fotografías del pasado puede apreciar que se trataba de una zona muy limpia. Con la expansión hacia la periferia eso terminó. Pero tendríamos que estar revirtiéndolo ya, y para eso deberían intervenir varios actores: empresarios, ciudadanos, gobierno, comerciantes y propietarios.

Actualmente nuestro centro es muy sucio y esto es síntoma del abandono. Uno de los principales actores responsables de ello son los mismos dueños de los edificios. No entiendo qué clase de empresarios deciden abandonar sus propiedades: tener 5, 6, 7 pisos desocupados y sólo rentar la planta baja. No es posible que tengamos joyas del Art Decó como el Hotel Galicia que podría estar en el Centro de La Habana o de Miami y sin embargo está en Torreón y además está cayéndose.

LN: ¿Hay personas que aún son habitantes de inmuebles en el centro?

CC: En realidad son pocos los edificios que están habitados. Hay uno en Rodríguez, entre Morelos y Juárez, que tiene comercio abajo y arriba vivienda. El edificio está en condiciones razonables. Por otra parte, tenemos habitantes viejos, es decir, gente de mucha tradición que no se quiso ir; generalmente son personas de la tercera edad.

Hay una serie de conteos que se han hecho de cuántas casas-habitación hay en el centro histórico y es alarmante porque lo que refleja es que es una ciudad fantasmal.

LN: ¿Qué piensas de la arquitectura de los centros comerciales y sobre los nuevos desarrollos inmobiliarios?

CC: En Torreón no hemos valorado lo suficiente la identidad. Pensamos que es una ciudad joven que carece de historia y da igual que destruyamos nuestros edificios emblema. Si vemos la arquitectura que se construyó hace 100 años, como por ejemplo el Hotel Salvador, el Arocena o las casas de ladrillo, y la contrastamos con lo que ahora se construye, ¿qué vemos?, vemos los Oxxos y los 7-eleven, es decir, arquitectura efímera que degrada el espacio urbano, porque además tiene estacionamiento para carros y las banquetas dejan de tener sentido.

Esta es mi principal crítica a los desarrolladores urbanos porque son proyectos que niegan la ciudad, niegan los cuadrantes peatonales y la vida pública. La construcción de ese modelo de ciudad ha estado en manos de particulares y no ha habido regulación.

LN: Platícanos de los estilos arquitectónicos…

CC: Es interesante la forma en la que nace la ciudad de Torreón, provocada en buena medida por la llegada del ferrocarril en 1883. Las primeras edificaciones son muy modestas, a la usanza del estilo norteamericano y hechas de madera. Luego va a venir una mezcla con materiales locales: vamos a tener mucho adobe y ladrillo. La combinación de estos tres materiales va a dar como resultado muchas de las casas, inmuebles y edificios que van a estar hechos de adobe, revestidos de ladrillo aparente, con techos, ventanas y puertas de madera, muy adaptadas al clima caluroso y seco de la ciudad. Este tipo de arquitectura tiene ecos de la del viejo oeste norteamericano. Todavía quedan algunos pocos ejemplares de este estilo.

Por otro lado esta el cemento y el concreto, mucho más fortificadas y propiamente modernos. La casona de la Juárez y Colón, que actualmente está en restauración, o el edificio en el cual estamos, el Archivo Municipal, están hechos con estos materiales.  Sus basamentos son de piedra sacada del Cerro de las Noas.

Hay otros estilos arquitectónicos que tienen que ver con el Art Decó, que hoy está muy descuidado. Si lo rescatáramos podríamos equiparar nuestra arquitectura con la de grandes centros históricos.

Tenemos el colonial californiano, cuyos ejemplares se han demolido o alterado con bardas. Casas con estilo orientalista o estilo árabe, como se suele decir. Todavía quedan algunos ejemplares y otros los han demolido, como la famosa casa de la Colón y Abasolo: la llamada Casa Alhambra.

Todo esto habla de una enorme variedad. Por eso es que Torreón es todo menos una ciudad colonial. En una cuadra puedes tener una auténtica clase de arquitectura.  Tú puedes ir a la Morelos, esquina con Valdés Carrillo y ahí vas a tener tres ejemplares de tres épocas diferentes. Lo mismo en Ildefonso Fuentes, entre la Matamoros y la Allende; o la calle Falcón, entre la Juárez y la Hidalgo.

LN: ¿Cómo afecta a la población la demolición de un edificio histórico, por ejemplo el mercado Villa?

CC: El mercado Villa era una propuesta muy interesante que venía de los tiempos de la Revolución. Cuando viene Francisco Villa y da la orden de que se haga el nuevo mercado, Torreón se va a ir transformando. Para nuestro pesar lo demolieron y ahora es parte de la presidencia municipal. Se perdió toda una cuadra donde habían varios edificios centenarios y esa pérdida nos pasó de noche.

Sin embargo, aún veo gente que se para frente a lo que era la Casa Alhambra y que miran con profundo dolor la pérdida. Hay gente que sí lo lamenta.

LN: ¿Quiénes se han interesado en estudiar y en conservar una memoria arquitectónica lagunera?

CC: Hay cierto interés en las nuevas generaciones, no sé si sea algo millenial. Yo he atendido a varios estudiantes de arquitectura de la Ibero, de la UAC y del Tec de Monterrey y he visto por ahí algunos maestros en esas facultades interesados en estudiar la memoria histórica a través de los edificios.

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